martes, 7 de septiembre de 2010

Muerte (III)


Hace un larguísimo invierno que mi única forma de estar es "sin vos". Una existencia invernal marcada por la soledad.
Haciendo un racconto, no conozco otra forma de vivir o de estar muerto, que no sea atravesada por el río de la ausencia. Extraña ausencia jamás enfrentada a una presencia.
¿Quién dijo que el infierno precisa de tormentos materiales, de máquinas empíricamente probadas, autorizadas por dios y por el diablo?
El infierno puede ser, y yo digo que es, en términos semióticos, la carencia absoluta, el objeto del deseo en grado cero, inalcanzable, improbable, por no sentenciar, objeto desde el origen, inexistente. 
Al condenado no se le otorga, siquiera, el beneficio de la lucha, sino la inmovilidad. No hay obstáculos que vencer, no hay antihéroes, no hay umbrales. No hay luz al final del túnel. Las distancias son in (con) mensurables.  
Los días que se suceden son la confirmación de la desposesión, de las manos huecas, y de la boca, con una sed que no saciará ninguna lluvia. No hay forma de explicar lo que no se tiene y nunca se tuvo. No se extraña. No se tiene. No se dice.
Los hombres viven enunciando necesidades, necesidades alimenticias, necesidades tecnológicas, necesidades afectivas. Yo no puedo afirmar mi necesidad, sino la eterna ausencia de vos, y las ruinas de mi, cada vez más ruinas, cada vez más espacio vacío, en el cual pasaré de carecer de lo que deseo a carecer de mi mismo. A no sentirme. A no tenerme. A no ser consciente de mi "estar muerto" sin lo que se ansía.

Imagen: Helmut Ditsch - Point of no return II 

10 comentarios:

  1. ese "vos", estás seguro que es lo único que importa?

    ResponderEliminar
  2. Edmundo

    Vos estás que ni pintado para un ‘tratamiento a lo Roland Barthes’, que ya veo lo tienes por acá. La ausencia del amado siempre nos martilla, por más que el tiempo haya pasado y nos empeñemos en negárnoslo a nosotros mismos.

    Un beso

    ResponderEliminar
  3. Uhmm..me has recordado cosas,entre ellos unos versos,me pregunto si un día te leeré de ese modo,si ..en verso,la prosa que haces me encanta,sigo sin entender como haces eso tan...tan delicioso. Opps,perdón por el color del blog...no creí...bueno lo he arreglado,espero el suplicio fuera por el color y no por las letras...jajaja. Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Uno de los tormentos mayores de este infierno en que vivimos es, además de la ausencia
    -irremediable y para siempre en mi caso-, el ser ignorado...

    ResponderEliminar
  5. hay que creer aun en lo que no se puede tocar. "no necesito ver constantinopla para saber que existe", dijo un rey. y saber que existe lo que jamás tendremos pero ansiamos puede ser una tortura, sí, pero hacer del mundo, también, un lugar más soportable.

    un abrazo que existe.

    ResponderEliminar
  6. en cuanto a dormir ... algo me desgarra en el hecho de que el mundo recomience al amanecer. este mundo. de noche siento que el dolor puede rozarme, pero no tomarme por asalto la garganta. la noche es zona liberada para los sueños con ojos abiertos. además, suelo soñar con lo que perdí y me da miedo no poder regresar de esos sueños. que un sueño triste no me deje salir.

    de noche uno se abre como una flor japonesa en el agua, lentamente. algo extraño y bellísimo trabaja mientras todos duermen.

    ResponderEliminar
  7. Deseo o necesidad, a veces se confunden. Es tan frágil la línea que los separa...

    Besossss.

    ResponderEliminar
  8. "...Yo no puedo afirmar mi necesidad, sino la eterna ausencia de vos, y las ruinas de mi..."

    Que muerte, que muerte señor, tan elegante.

    No trataré de rescatarlo de la muerte esta vez. Muera si tiene que morir. Muera distinguido. No merece menos que eso.

    Besos,
    Cyn.

    ResponderEliminar
  9. Creo que la única forma en que una persona puede ser objeto del deseo es justamente en la carencia absoluta. Cuando se la conoce intimamente pasa de ser objeto a ser sujeto. Si hay suerte será el sujeto del deseo, imperfecto por definición (por ser real). Si no hay suerte será otra cosa, pero jamás volverá a ser objeto de deseo.Creo.
    Precioso tu texto.

    ResponderEliminar